miércoles, 23 de julio de 2008

Discos



Estabas
erguido
perfectamente observando
mi pila de discos

te subía despacio y ajustada
la felicidad

cuando descubrías
que mi música también era la tuya

grande te suponía la sonrisa
desde la curva de tu nuca

y al darte vuelta
me abrazaste sin dudas
colgué mis piernas de tu cintura

reímos
mucho

y después me desperté.

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