lunes, 12 de enero de 2009

Abre



caminaba por la calle
fuerte viento creciendo
qué suerte
hoy
cuatro chicos abrazándose en la esquina
y el olor a choripán
la vida sucediendo
a mi alrededor

eso

a zancadas
disfrutando del poder del aire
contra el aire

algo se abre
quiere abrirse

dejémoslo, pues.

Buen día

domingo, 11 de enero de 2009

Ganas

La noche el día
un anhelo de vos
aires buenos corren
de frente boca arriba
de calle en la plaza
rodeada de luces
el sol
que hierve un rato
batucada de a ráfagas
se escurren

bailar qué ganas
qué ganas
de todo
del ruido la música
esta luna esa luna
ahí arriba
un olor un camino
viento poderoso
detrás de mi cabeza
adelante un cielo salvaje
un color
celeste
o rosa
una posible vida

domingo nuevo
no estás pero estás
más que adentro
estás
en ese mundo paralelo
pisando la tierra
nuestra
de cada día

de vuelta
recorrer el aire
y ganas de todo

todo con vos.

todo ES amor



martes, 6 de enero de 2009

lunes, 5 de enero de 2009

viernes, 2 de enero de 2009

Visión de reojo, Luisa Valenzuela

La verdá, la verdá, me plantó la mano en el culo y yo estaba a punto de pegarle cuatro gritos cuando el colectivo pasó delante de una iglesia y lo vi persignarse. Buen muchacho después de todo, me dije. Quizá no lo esté haciendo a propósito o quizá su mano derecha ignore lo que su izquierda hace o. Traté de correrme al interior del coche –porque una cosa es justificar y otra muy distinta dejarse manosear- pero cada vez subían más pasajeros y no había forma. Mis esguinces sólo sirvieron para que él meta mejor la mano y hasta me acaricie. Yo me movía nerviosa. Él también. Pasamos frente a otra iglesia pero ni se dio cuenta y se llevó la mano a la cara sólo para secarse el sudor. Yo lo empecé a mirar de reojo haciéndome la disimulada, no fuera a creer que me estaba gustando. Imposible correrme y eso que me sacudía. Decidí entonces tomarme la revancha y a mi vez le planté la mano en el culo a él. Pocas cuadras después una oleada de gente me sacó de su lado a empujones. Los que bajaban me arrancaron del colectivo y ahora lamento haberlo perdido así de golpe porque en su billetera sólo había 7400 pesos de los viejos y más hubiera podido sacarle en un encuentro a solas. Parecía cariñoso. Y muy desprendido.

jueves, 1 de enero de 2009

Empezar




Empezar

por el cuerpo
y por el alma

caminar las calles vacias
pisando cada baldosa
despacio

dos viejos comen en la calle
veo pasar tres señoronas
vestidas de punta en blanco
raras las tres

gente se para frente a una licorería
pasan los autos
pocos

se nubla y corre viento
quiero ser este silencio así
da gusto estar acá
ciudad adentro
calle desierta paz de campo
casi

abrazo este día
las ganas de una siesta

soñar
saber

querer
empezar

tempranito y humeante
el 1 del 1.